El primer libro importante de Foucault, escrito mientras enseñaba francés en Suecia. Revisa el desarrollo de la idea de locura a través de la historia.
Empieza analizando la
Edad Media, en particular el encierro de los leprosos. De ahí, pasa a la
idea del barco de los tontos del siglo XV, y luego al repentino interés
en las prisiones del siglo XVII en Francia. Eventualmente, se cree que
la locura es una enfermedad del alma, y finalmente, con Freud, una
enfermedad mental.
Foucault también pone mucha atención a
la manera en la que el loco paso de ser aceptado como parte del orden
social a un individuo destinado al encierro. También repasa las
diferentes técnicas empleadas para tratar la locura, en particular los
casos de Philippe Pinel y Samuel Tuke. Argumenta que los tratamientos
ofrecidos por ellos no eran menos orientados al control que metodos
precedentes. En el método de Tuke, el loco es castigado hasta que
aprende a actuar normalmente, efectivamente intimidándolo a volverse
como las personas ‘normales’. De forma similar, el tratamiento de Pinel
consistía en terapia de aversión intensiva, incluyendo tratamientos como
duchas heladas y el uso de camisas de fuerza. Para Foucault, este
tratamiento equivalía a brutalizar repetidamente al paciente hasta que
éste internalizara los patrones de juicio y castigo.